La historia de la artista detrás de Ruralestudio
"Toda obra tiene una historia. Esta es la mía."
Hace unas semanas tuve el honor de ser entrevistada por el periódico IDEAL de Granada para hablar sobre mi trayectoria artística, mi forma de entender el arte y el camino que me ha llevado hasta Ruralestudio.
Enlace a la entrevista...
Fue una experiencia muy especial y un reconocimiento que jamás imaginé cuando, siendo una niña, pasaba horas dibujando sin sospechar que algún día podría dedicar mi vida a aquello que más me apasiona.
Como suele ocurrir en la prensa escrita, el espacio disponible era limitado y solo pudo publicarse una parte de la entrevista. Por eso he querido compartir aquí la versión completa, con algunas anécdotas y reflexiones que quedaron fuera de la edición impresa. Espero que estas líneas os ayuden a conocer un poco mejor quién soy y qué hay detrás de cada una de mis obras.
De la ciencia al arte
Mi nombre es María del Carmen Pérez y nací en Padul (Granada) en 1984.
Soy pintora, artista y artesana rural. Mi actividad creativa es muy amplia y abarca desde la pintura de paisajes, retratos, acuarelas, obras realistas o abstractas, hasta la creación de joyería y artesanía realizada íntegramente a mano. Siempre me ha costado quedarme en una sola disciplina. Me gusta experimentar, aprender y dejar que cada idea encuentre la técnica con la que mejor puede expresarse.
Aunque estudié Ciencias Químicas en la Universidad de Granada y durante años trabajé en un laboratorio de investigación, la pintura siempre estuvo presente en mi vida. Mientras cursaba la carrera seguía asistiendo a cursos y talleres, aprendiendo por mi cuenta y llenando cualquier rato libre de pinceles, acuarelas y lienzos. El arte nunca fue un simple hobby; era mi refugio, mi terapia y la forma que tenía de expresar aquello que muchas veces no podía decir con palabras.
Todo cambió cuando a mi madre le diagnosticaron un Alzheimer precoz. Aquella enfermedad hizo que empezara a contemplar la vida desde otra perspectiva. Comprendí que el tiempo es el bien más valioso que tenemos y que, en ocasiones, vivimos siguiendo el camino que creemos que debemos recorrer, olvidándonos del que realmente deseamos.
Tomé una decisión difícil: abandoné una carrera profesional construida durante años para dedicarme plenamente a aquello que siempre había sentido como mi verdadera vocación, el arte. Paradójicamente, la pintura me permitió compatibilizar el cuidado de mi madre con una nueva etapa profesional. Hoy sigo pensando que fue una de las mejores decisiones de mi vida.
Granada, una fuente inagotable de inspiración
Aunque pinto obras de muy distintas temáticas, Granada siempre termina apareciendo de una forma u otra en mis creaciones. A veces está en los colores, otras en una emoción y, muy a menudo, en los recuerdos.
Precisamente de esos recuerdos nació una de mis colecciones más especiales: una serie de joyas inspiradas en la tradicional cerámica granadina de Fajalauza. Los colores predominantes son el blanco, el azul y el turquesa, acompañados por la granada, uno de los símbolos más representativos de nuestra tierra. La colección incluye pendientes, colgantes, anillos y peinetas para el cabello, todos ellos pintados completamente a mano.
La idea nació de la nostalgia. De los veranos en casa de mis abuelos, de aquellas comidas familiares y de los cuencos de Fajalauza que parecían estar presentes en todos los hogares granadinos. Quise transformar esos recuerdos en pequeñas piezas de arte que permitieran llevar un pedacito de Granada consigo.
La acogida fue mucho mejor de lo que imaginaba. Todos los conjuntos disponibles se vendieron en menos de una semana y actualmente continúo realizando nuevas piezas por encargo.
El mundo rural como forma de vida
El nombre de Ruralestudio no es casual. El mundo rural forma parte de mi vida y también de mi manera de crear.
Muchas de mis joyas incorporan flores naturales que recojo personalmente en los caminos y montes de la comarca donde paso gran parte del año. Después las preparo cuidadosamente para conservarlas e integrarlas en nuevas piezas. Me gusta pensar que, de alguna manera, la naturaleza sigue viviendo dentro de ellas.
Además de cuadros y joyería artística, realizo joyeros, abanicos, marcapáginas, llaveros y muchos otros artículos decorativos. También he desarrollado una pequeña línea de merchandising artístico con tazas, cuadernos, láminas y otros productos ilustrados con mis propias obras, intentando que cualquier persona pueda llevarse un pedacito de arte, independientemente de su presupuesto.
Mis obras se distribuyen en establecimientos seleccionados, a través de Ruralestudio.com y en las numerosas exposiciones que realizo durante el verano. A lo largo de los años también han viajado a diferentes países europeos como Francia, Italia o Bélgica.
Una mariposa que terminó viajando por el mundo
Hay una historia que siempre cuento con especial cariño.
Hace años, un peregrino visitó una de mis exposiciones en el Camino de Santiago y adquirió varios artículos, entre ellos una sencilla acuarela de una mariposa. Tiempo después volvió a ponerse en contacto conmigo. Aquel peregrino era Didier Jans, un conocido músico belga dedicado a la música infantil.
Me pidió permiso para utilizar aquella acuarela como portada de su álbum Le Papillon (2022 Version). Acepté encantada. Todavía hoy me resulta curioso pensar que una mariposa pintada en una pequeña aldea del Camino de Santiago terminó formando parte de un trabajo musical publicado en Spotify y otras plataformas internacionales.
Son esas pequeñas historias las que hacen que este oficio sea tan bonito.
Una nueva vida entre Granada y Burgos
Años después llegó la pandemia y, como les ocurrió a tantas personas, el mundo pareció volverse un poco loco. Mi marido y yo no fuimos una excepción. En un intento de escapar de aquel ruido decidimos comprar una pequeña casa en la llamada España vaciada para pasar una temporada.
Lo que comenzó como una idea aparentemente temporal terminó cambiando nuestra vida por completo.
Encontramos en Burgos una pequeña aldea llamada Espinosa del Camino, un lugar de apenas veinte habitantes que nos conquistó por su tranquilidad, la belleza del entorno y la cercanía de sus vecinos. Aunque, para ser completamente sincera, entre esos veinte habitantes también conviven lobos, zorros, lechuzas, murciélagos... y algunas arañas de tamaño respetable.
Fuimos buscando tranquilidad y acabamos cortando leña, sembrando patatas, haciendo mermeladas y hasta comprando un tractor. Si alguien me hubiera contado hace unos años que terminaría viviendo así, probablemente me habría echado a reír.
Hoy reparto mi vida entre Granada y Burgos y no cambiaría esa combinación por nada.
Compartiendo arte... y un poquito de Andalucía
En esta comarca burgalesa imparto clases de pintura, restauración y manualidades para distintos grupos de alumnos. Con el tiempo he descubierto que enseñar pintura tiene poco que ver únicamente con enseñar una técnica. También significa escuchar, compartir experiencias, ayudar a combatir la soledad que existe en muchos pueblos pequeños y devolver la ilusión a personas que quizá pensaban que ya era tarde para descubrir una nueva afición.
Intento transmitir no solo conocimientos, sino también entusiasmo. Y, por supuesto, un poquito de Andalucía.
Siempre digo que llevo Granada por bandera. Me encanta hablar de nuestra historia, de nuestros monumentos, de nuestra gastronomía y de nuestras tradiciones. Tanto es así que cada vez que regreso de Granada el coche vuelve cargado de Maritoñis, soplillos, pestiños y aceite para compartir con vecinos, alumnos y amigos.
Como mucha gente piensa que de Despeñaperros para abajo todos nacemos sabiendo bailar sevillanas, un día terminaron pidiéndome unas clases. ¿Cómo iba a negarme? Así que, además de artista, artesana y aprendiz de agricultora, ahora también enseño sevillanas. Y procuro transmitir que detrás del flamenco no solo hay música, sino también historia, disciplina, sentimiento y una enorme riqueza cultural.
Exposiciones para conversar, no solo para mirar
Durante el verano realizo exposiciones en distintos pueblos de Burgos. No me gustan las exposiciones donde el artista permanece distante. Prefiero estar presente, hablar con quienes se acercan, explicar el origen de cada obra y escuchar cómo interpreta cada visitante aquello que tiene delante.
Muchas veces una conversación termina siendo tan enriquecedora como la propia exposición. Creo que el arte no consiste únicamente en pintar un cuadro; también consiste en crear un vínculo entre quien lo hace y quien lo contempla.
Mirando al futuro
Actualmente trabajo principalmente por encargo y con una lista de espera de varios meses. Cada obra supone una enorme responsabilidad porque no pinto únicamente cuadros o joyas; intento plasmar recuerdos, emociones y sentimientos que otras personas consideran importantes en sus vidas.
Esa confianza sigue siendo el mayor reconocimiento que puede recibir un artista. No tengo palabras suficientes para agradecer a todas las personas que han confiado en mi trabajo durante estos años.
Mi historia comenzó en Granada, continuó en un laboratorio, encontró un nuevo rumbo gracias al arte y hoy transcurre entre Andalucía y una pequeña aldea burgalesa. Son dos mundos muy diferentes que, lejos de contradecirse, se complementan y alimentan mi forma de crear.
Porque, al final, allá donde vaya, Granada siempre viajará conmigo.
Porque, como Graná no hay náh.
Arte original y productos únicos
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